Como elegir tu impresora y no equivocarte.

Que uso le voy a dar a la impresora?

Si tienes la intención de comprar una impresora nueva y no tienes claro cual es la más idónea para tus necesidades, te recomiendo que primero te hagas esta pregunta:
¿Que tipo de uso le voy a dar a tu impresora? ¿La usaré para el trabajo, para los estudios, como complemento en casa o simplemente por si tengo que imprimir algo algún día?… Esta reflexión previa es fundamental, porque de esta manera podrás estimar cuanto vas a usarla.
Hay dos cuestiones fundamentales a tener en cuenta a la hora de adquirir una nueva máquina:
– El precio que tiene adquirir la impresora (punto muy importante)
– El precio de los consumibles (mucho mas importante todavía, ya que a lo largo del tiempo puede duplicar varias veces el precio que pagaste la máquina).
Si tienes la paciencia de hacer una comparativa, observarás en la mayoría de los casos que las impresoras más cara utilizan consumibles más económicos y con un gran rendimiento, pero al contrario, si la máquina es más barata, el consumible habitualmente es más caro y/o proporciona menos rendimiendo en copias. Ninguna de las dos opciones es mejor que la otra todo dependerá de la frecuencia de uso que le vayas a dar.

Para el pequeño usuario que no necesite un gran volúmen de copias, existen impresoras de inyección de tinta más ventajosas económicamente, es decir, que tienen un coste por copia tanto en color como en monocromo menor que las impresoras láser, que está destinadas para una frecuencia de impresión mayor.

Hay dos tipos de impresoras de inyección.

– Cabezal fijo en la máquina. Estas suelen tener cartuchos con colores independientes. Esto significa que cyan, magenta, amarillo y negro (en el caso de algunas impresoras fotográficas habría más cartuchos) se venden por separado. Si vas imprimir de manera habitual y prácticamente diaria, te aconsejamos que sigas esta opción, ya que puedes cambiar de manera independiente los colores (con lo que podrás agotar cada uno de ellos antes de sustituirlos), además los cartuchos son habitualmente más económicos y con más rendimiento. La principal desventaja que tienen los cartucho de cabezal fijo reside en que es necesario imprimir habitualmente con ellos para mantener los cabezales húmedos. Ademas, con el uso continuado, los cabezales acumulan residuos y restos tinta y podrían, con el tiempo, llegar a imprimir de manera defectuosa. Las marcas mas conocidas de impresoras con estas caracteristicas son Epson, Brother y algunas Canon.
– Cabezal recambiable cada vez que se cambia el cartucho. Estas impresoras utilizan dos cartuchos: uno para el color negro y otro tricolor, que contiene en un solo bloque los tres colores (cyan, magenta y amarillo). En estas impresoras el contenedor de tinta va unido al cabezal en una sola pieza. Habitualmente son más caros y proporcionan menos copias (sobre todo en el cartucho de color ya que si se acaba uno de los colores tendremos que cambiar el conjunto de color completo, aunque aún nos quede tinta por utilizar en los otros dos colores) por lo que las aconsejamos solamente para aquellos usuarios que imprimen ocasionalmente. También tienen sus ventajas: Los cabezales se renuevan con cada cambio de cartucho, de lo que resultan impresiones de mayor calidad, sobre todo con el paso del tiempo y uso de la maquina. Las marcas de impresoras con estas características son habitualmente Hp y algunos modelos de Canon.

Consulta en una tienda especializada.

Por experiencia personal, no os aconsejo que hagáis demasiado caso de las recomendaciones del dependiente de la tienda, sobre todo si compráis el producto en una gran superficie, porque los empleados tienen la obligación de recomendados únicamente las opciones de venta que le interesa a la empresa por campaña, márgenes o stock y no la más adecuada a vuestras necesidades. Seguro que en vuestra ciudad existen tiendas especializadas que se preocupan realmente por sus clientes y que os aconsejarán de forma más profesional.
Por último, antes de decidir vuestra compra os aconsejo que hagáis esta sencilla operación matemática: PRECIO / Nº de copias = Coste por copia. De esta forma sabréis cuanto os costará cada copia y os ayudará a tomar la decisión.